Tenía esta tarta pendiente de publicar desde
Octubre, como sabéis por una publicación anterior tuve la Baby Shower de una de
mis Divas, esta vez era todo rosa y la tarta no podía ser menos así que busqué
y busqué y encontré esta receta de tarta de piruletas en el blog de Kanela y limón y me decidía a
hacerla, cambié unas cosillas pero básicamente es la misma. La tarta gustó
mucho, es muy suave, no tiene excesivo sabor a piruleta y es muy ligera.
Os dejo preparada la lista de la compra:
Para la
tarta:
·
5 hojas de
gelatina (2g cada hoja)
·
1 yogur
griego
·
1 vaso y 1/2
yogur de azúcar (tomaremos como medida el bote de yogur)
·
5 piruletas de
corazón
·
50ml de agua
·
30ml de
licor de piruleta (de venta en Carrefour)
·
350g de nata
para montar (35% materia grasa)
·
100g de
galletas
·
50g de
mantequilla derretida
Para la gelatina:
- 5 piruletas de corazón
- 150 ml de agua
- 4-5 hojas de gelatina
Comenzamos
con la elaboración que es muy sencilla aunque la explicación sea larga.
Ponemos las
hojas de gelatina a hidratar en agua fría. Reservamos.
Trituramos las galletas, podéis
hacerlo con el accesorio de la batidora como es mi caso pero si no lo tenéis podéis
meter las galletas en una bolsa de congelar y triturarlas bien con la ayuda de
un rodillo o simplemente contra la encimera. Una vez tenemos las galletas
trituradas tenemos que derretir la mantequilla, yo lo hago en el microondas dándole
pequeños toques y siempre estando pendiente. Mezclamos las galletas con la
mantequilla derretida formando una pasta y la colocamos en la base de un molde
desmontable que tendremos forrado con papel de horno... (Yo la verdad que para
la próxima este paso me lo salto, mi molde es antiadherente y desmontable por
lo que no hace falto y esta vez no me quedó del todo presentable ya que el
papel no quedó bien extendido en el molde)
Tenemos que picar las piruletas
para quitarles el palo, podéis hacerlo con un mortero o bien como yo a
golpecitos. Ponemos el agua en un cazo al fuego y derretimos las piruletas yo
en este paso me ayudé con una lengua de silicona porque tenía miedo que se me
pegaran las piruletas en el cazo, por cierto tener cuidado al remover no
chiscaros porque la mezcla es muy pegajosa y quema. Una vez derretidas,
retiramos del fuego y añadimos la gelatina previamente escurrida y removemos
hasta su completa disolución...
En un bol mezclamos el yogur con
el azúcar y el licor de piruleta una vez esté bien mezclado y sin grumos le añadimos
la mezcla de gelatina y seguimos removiendo bien...
Montamos la nata yo usé el
accesorio de la batidora pero si no lo tenéis podéis hacerlo a mano pero os
llevará más tiempo y es más cansado, recordar que para que la nata monte bien
tiene que estar muy fría y si podemos el bol y el accesorio que vamos a
utilizar también deberán estar fríos. Una vez montada, (es decir, que se hagan
picos firmes con la nata) la mezclamos con movimientos envolventes con el yogur
y la gelatina.
Volcamos la crema resultante
sobre la base de galletas y la metemos en la nevera hasta que esté
completamente cuajada, mínimo 3-4 horas aunque yo recomiendo dejarla más.
Una vez está completamente
cuajada, yo la dejé 10 horas hacemos la gelatina que la recubre.
El primer paso es hidratar las
hojas de gelatina con agua.
Volvemos a repetir el paso de picar las piruletas y ponemos
a hervir el agua con las piruletas hasta que estas se deshagan.
Añadimos la gelatina previamente escurrida y dejamos
templar unos minutos.
Sacamos la tarta de la nevera y con ayuda de una
cuchara y casi rozando la tarta vamos añadiendo un hilo fino de esta mezcla. Si
no lo hacemos bien la gelatina levantará la tarta y quedará mezclada (fue lo
que me pasó a mi).
Metemos nuevamente la tarta en la nevera hasta el
día siguiente para que la gelatina cuaje bien.
Ya solamente nos queda desmoldarla y disfrutar.

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